miércoles, 16 de noviembre de 2016

MÓDULO 2. AISLAMIENTO EN EL GRUPO CLASE 
Contexto

   Nos encontramos en un aula compuesta por 29 alumnos de los cuales el 37% son chicas, la edad media del grupo es de 12 años.
    A priori y según el informe del que disponemos, las sensaciones generales del grupo en cuanto a como se sienten en la clase son buenas, la gran mayoría dice que se encuentra a gusto y que tienen amigos, en cuanto a los conflictos dentro del aula señalan que se dan muy pocos y que por lo general hay orden y es fácil trabajar, sin embargo, tras analizar el sociograma del que disponemos se comprueban ciertos aspectos que podrían dar lugar en un futuro a algún caso de acoso.
   Entre los alumnos considerados como amables, respetuosos y que ayudan a los demás contamos con:
  • Alumno 20 (con 11 votos de sus compañeros)
  • Alumno 26 (con 9 votos)
  • Alumno 16 (con 7 votos)
  • Alumno 24 (con 6 votos)
  • Alumno 9 (con 4 votos)
   Entre los alumnos que se encuentran aislados del grupo-clase nos encontramos con:
  • Alumno 25: que por un lado no cuenta con ningún compañero que quiera sentarse con él pero ninguno le rechaza.
  • Alumno 17: es el que más llama la atención ya que 14 niños de los 29 que forman la clase no le quieren como compañero de mesa y tampoco nadie le elige para ello, ante esta situación habrá que estar alerta para prevenir cualquier tipo de acoso que se pudiera generar en un futuro.
  • Alumno 7: su situación es parecida al alumno 25, es rechazado por dos de sus compañeros pero cuenta con una elección común de otro para poder sentarse con él.
   Como acabamos de mencionar, principalmente el alumno que más nos preocupa es el alumno 17, sin embargo, como el objetivo es prevenir situaciones de acoso contra cualquier miembro del aula se llevará a cabo una intervención en torno a todo el grupo de alumnos aunque prestando especial atención al alumno17, seguido del 25 y del 7.

Intervención 

   Lo primero que haremos, una vez analizados todos los datos de los que disponemos, será mantener una entrevista individualizada con estos tres alumnos; será fundamental generar un ambiente de confianza para que el alumno se sienta cómodo y pueda apoyarse en nosotros, para ello, convendría comenzar el acercamiento quizá en los recreos o descansos para más adelante poder hacer entrevistas privadas y más formales donde recabar toda la información posible a cerca de como se sienten con ellos mismos, con sus compañeros, en la clase, en los patios, en su casa...

   Convendría reunirse con las familias de estos alumnos para continuar con nuestras indagaciones: como les ven en casa, si habla de sus problemas con sus padres, sus hermanos, como se siente... 

   Mientras vamos llevando a cabo esta recopilación de información lo que debemos hacer es redistribuir la clase de tal manera que utilicemos a los niños prosociales de los que disponemos para conseguir un mejor ambiente, colocándoles de manera estratégica cerca de los alumnos mencionados anteriormente.

   A nivel grupal, será conveniente destinar un espacio a tutorías donde comentar distintas situaciones en las que algún niño sufre dentro del aula y buscar la empatía del grupo, para ellos se podrán utilizar: cortos sobre el tema, dinamizaciones, trabajos en grupos heterogéneos, juegos lúdicos...

   El objetivo primordial es que todos los alumnos sean capaces de ponerse en el lugar del otro, solo así es cuando entenderán el daño que sus actos negativos pueden causar a alguno de sus compañeros.

Seguimiento 

   Para poder comprobar si nuestra intervención va teniendo éxito, será fundamental recurrir a la observación directa de los alumnos tanto dentro como fuera del aula (recreos, pasillos...)
    Se debe ir comprobando como a la hora de proponer actividades grupales la elección de los niños va variando y los niños que estaban aislados van siendo elegidos.
    Es importante mantener las entrevistas con los alumnos para ir anotando los cambios que vayan experimentando en cuanto a su situación.
    A su vez, no debemos olvidarnos de las familias y deberemos seguir manteniendo los contactos necesarios con ellas para ir viendo si ellos notan mejoría en casa.
    Por último, pasadas unas semanas, sería conveniente volver a repetir el sociograma y así poder analizar la nueva situación.
    
 




   
  

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