Nos encontramos con un niño, Adrián, que se incorpora a un nuevo centro en 6º de primaria, a partir de las navidades y tras un incidente durante las vacaciones con un compañero, Adrián muestra reticencia en acudir al centro escolar ya que se están sucediendo una serie de acontecimientos en los que varios de sus compañeros se burlan de él e incluso llegan a agredirle. Los padres, conocedores de tales hechos, acuden en varias ocasiones al centro para reunirse con tutora y jefe de estudios pero ninguno de ellos da importancia a lo sucedido.
¿Estos hechos pueden considerarse como acoso?
Por lo que expone el caso, lo que le está sucediendo a Adrián no es un simple altercado en un momento puntual sino que se van produciendo distintas situaciones, a lo largo de muchos días y de manera repetitiva, en las que el niño está siendo molestado y agredido por varios de sus compañeros, recibiendo a su vez la burla de muchos de ellos, por lo que sí, estamos ante un caso de acoso ya que se observa un desequilibrio de fuerzas, frecuencia y emociones dispares respecto a los implicados, Adrián experimenta emociones negativas y los niños que le molestan positivas.
¿Qué documentos o planes de centro deben contemplar y tener previstas este tipo de conductas?
El centro debe de contar con el Proyecto Educativo de Centro donde recoja un Plan de Convivencia y Plan de Acción Tutorial y a su vez debe poseer un Reglamento de Régimen Interno donde se especifiquen conductas consideradas acoso, medidas de actuación, sanciones...
¿Qué te parecen las reacciones del jefe de estudios y de la tutora?
Se observa mucha dejadez en ambas actuaciones, no hay ningún tipo de implicación por parte de ninguno y parece que lo único que les importa es que los padres no vuelvan a pasarse por el centro, su actuación solo contribuye a que el problema se agrave.
¿Qué medidas educativas y/o disciplinarias podrían activarse ante estos hechos?
Lo primero que se debe hacer es observar con mucha atención los comportamientos y actuaciones de todos los niños del aula y recoger información de todo lo que nos resulte fuera de lo normal, es conveniente siempre mantener un clima de diálogo en la clase e indagar entre todos que es lo que está sucediendo.
El tutor debe intentar en todo momento solventar cualquier situación que dañe a un alumno y para ello debe trabajar directamente con el grupo con diálogo abierto, reflexiones, dinámicas para que se pongan en el lugar del otro etc.
En el caso de que todo esto no consiga parar la situación, se deberán tomar medidas disciplinarias que irán en aumento según el grado del problema y que podrían pasar desde una amonestación verbal o por escrito, hasta un parte o incluso expulsión.
¿Qué opinas sobre los comportamientos de los alumnos?
Ser niño no es fácil y en ocasiones confunden comportamientos y actuaciones que a priori no ven como graves pero que pueden llegar a desencadenar situaciones muy peligrosas, por ello, es fundamental que nosotros los adultos orientemos y redirijamos sus comportamientos negativos, debemos hacerles ver que todos somos iguales y nos merecemos un respeto.
"Lo que no te gusta que te hagan a tí, no se lo hagas a los demás"
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